 “¿Qué diferencia a un asesino hombre de una mujer asesina? Que la mujer no apuñala una vez sino hasta que se le acaba la fuerza. No pega un tiro, vacía el cargador. Y que por los siglos que pasó confinada a la cocina, su ingrediente favorito es el veneno. Las mujeres de este ciclo tienen algo en común: esperaban una vida mejor”. Este párrafo se puede leer al acceder a la página web del programa “Mujeres Asesinas”. El ciclo está basado en el libro del mismo nombre de Marisa Grinstein, que cuenta las historias de criminales argentinas que llamaron la atención de los medios. La realidad tucumana no es ajena a estos hechos y puede ser un espacio fértil de historias para recrear en el programa de TV. Los últimos seis casos de asesinato, más resonantes, en la provincia tienen como víctima o supuesto victimario a una mujer: Aráoz, Rivadeneira (guiso envenenado), Lebbos, Chaila, Argañaraz y, el más reciente, el de la contadora Liliana Cruz (52), quien fue encontrada descuartizada en el armario de la farmacia de su amiga María del Valle Dip.
Hipótesis, muchas. Se sospecha que las mujeres eran pareja, o que el asesinato fue por una cuestión de dinero, incluso hay quien especula con que Cruz habría mantenido un romance que uno de los hijos de Dip y esa habría sido la causa de su deceso. Pero eso lo tendrá que determinar las pericias. En los bares, taxis, conversaciones entre comerciantes y clientes la charla está monopolizada por el “Caso de la Contadora” Quorum dialogó con una psicóloga para tratar de echar un poco de luz sobre este caso que conmociona a la opinión pública. “Por lo que se conoce de la situación, según lo que informan los medios. El perfil del crimen no me cierra como un crimen pasional. Si la contadora era una persona tan correcta, como declaran sus conocidos, quizá el asesino o asesina trató de manipularla para que hiciese algo a lo que la mujer se negó”, dice la Licenciada Ángela Fagalde. La especialista asegura que, según su experiencia, el descuartizamiento responde a una patología psicológica más grave. “En un crimen pasional hay una reacción violenta. Cuando hay un desmembramiento del cuerpo el móvil es otro y hay un reacción quizás más fría”, explica. Fagalde explica que los medios de comunicación, en especial la Tv, pueden influir en las conductas agresivas. “Se está enviando un mensaje sobre un cierto poder, que si cae en una mente enferma puede ser tomado como una herramienta o que puede generar que quien lo reciba diga ‘¡Qué horror!’, pero eso sucede con todos estos tipos de estímulos. Las series pueden influir en un cierto despertar cultural a un material que antes no era tan evidente para las mujeres. El mensaje parecería ser: Yo también mato”. Mujeres asesinas vs hombres asesinos Según la experta, a nivel cerebral, el hombre es más proclive que la mujer a ejercer la violencia. “En un estudio realizado en Canadá se estableció que hay más porcentaje de hombres en cárceles por crímenes violentos”, sostiene Fagalde El perito y psiquiatra forense Miguel Maldonado, en una nota en el diario Perfil del 02/02/2007, concuerda con la psicóloga. “Los homicidios son producidos mayoritariamente por el hombre, que por cuestiones culturales y hormonales es más agresivo que la mujer. La mujer es poco frecuente que mate en ocasión de robo. Los sicarios son hombres, las mujeres no matan por encargo. El sexo masculino es el que predomina en los asesinatos seriales. En general, las mujeres llegan a matar arrastradas por amor u odio”. “Actúan en complicidad con un varón”, agregó Maldonado. “En los tiempos antiguos mataban con sus propias armas, es decir sus elementos de trabajo, como las tijeras, o con veneno, que históricamente fue un arma femenina. Actualmente, la mujer que quiere matar tiene a su disposición todas las posibilidades para hacerlo”, explicó, en la misma nota, el forense Osvaldo Raffo, quien participó en varias causas por envenenamiento. Con respecto a la creencia de que estos crímenes se desarrollaban en clase sociales bajas, Fagalde señala enfáticamente que se trata de un mito. “Lo que sucede es que con el flujo de información que nos rodea todo se blanquea más rápido. Y te asusta porque esta más cerca de vos, lo que te genera un sentimiento de ‘Eso me podría haber pasado a mi también’” “Si bien nuestra sociedad es reconocida como solidaria, tiene incorporada, quizás como mecanismo de defensa, el ‘no me meto’. Hay animales indefensos que se juntan para defenderse de los más grandes. En nuestro caso no hay pensamiento en red”, admite. La muerte de la contadora se produce justo en una época en la que “Mujeres Asesina” impactan a una audiencia, que se muestra extasiada y a la vez, horrorizada, de lo que las damas son capaces de hacer a otro ser humano. Todo mezclado con un poco de publicidad y, quizás, algo de ficción. “Hubo una vez una niña que partió una mañana de aquí. Escondió su alma. Encerró sus sueños. Olvidó el final de los cuentos. Mujer que ahora anda perdida. Donde quiera que esté, es mejor que no te encuentre”, puede leerse en la placa de la teleserie, junto a una máscara pálida, manchada, y la mariposa negra, marca insigne del ciclo.
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