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EDICION DEL VIERNES 03 DE SEPTIEMBRE DE 2010
¿Qué parte del "no", no entendés? Imprimir E-Mail
Image Durante siglos el “no” de las mujeres sonó como un “ni” (un híbrido, producto de una mezcla entre el “si” y el “no”). Quizás, porque una señorita  o una dama no tenía que parecer antipática o mal educada ante un caballero. Así, ante este mensaje confuso, algunos señores sentían que podían tomarse atribuciones que no les correspondía. A su vez, la sociedad era cómplice, porque “De esas cosa no se hablaban” o “Algo haría esa chica, para recibir determinado trato”. Y con estas frases, que representan la visión de una comunidad, hubo señoras violadas, porque sus maridos no entendían el “no” como repuesta (mantener relaciones sexuales era deber de las esposas) y otras acosadas  porque no podían explicar, de forma elegante, a quienes las perseguían que no querían tener nada con ellos.
Si bien la práctica del “ni” sigue siendo frecuente, la mujeres hacen escuchar el “no”, cada vez con más fuerza. Pero, todavía, los hombres, mal acostumbrados, talvez, siguen reclamando derechos que no les competen, como si fuéramos objetos: objetos de violencia.
María Fernanda Chaila fue asesina el 29 de mayo a plena luz del día en las escalinatas de la Secretaría del Interior, donde trabajaba. Había sido acosada por su novio, Lucas González, quien la ultimó de un balazo. El joven sigue prófugo de la Justicia, pese a que hay una recompensa para quien aporte datos de su paradero.
En febrero de 2006, una joven madre, estudiante de Comunicación social de la UNT, Paulina Lebbos, hija de un funcionario del Estado, apareció muerta en Raco, con signos de violencia en el cuerpo. La muchacha había abordado un remise, pero nunca llegó a destino.
El 16 de marzo de 2005 Mirta Peñaflor murió en la puerta de un supermercado de Córdoba al 600, de un tiro a quemarropa que el propinó una ex pareja, que luego se mató.
Las familias Peñaflor y Chaila sostuvieron que las mujeres eran acechadas por sus antiguos compañeros. Los parientes de Chaila aseguraron que González había sido denunciado en varias ocasiones.
El jueves pasado, paradójicamente el “Día Internacional de la Mujer”, Rolando Audi,  ingresó a una casa, de  Ramírez de Velasco al 1.900, de Villa Urquiza,  mató a Nancy Ruiz,  a su hija y a su nieta, de doce y cinco años respectivamente, porque la mujer había terminado con la relación sentimental que los unía. Luego se suicidó.
Algunos amigos de la víctima dijeron a los medios que vieron a Audi arrastrarla una cuadra de los pelos, en una ocasión previa al asesinato.
El abogado de la familia Ruíz, Mario Leiva Haro, dijo que en octubre, diciembre y febrero,  habían denunciado a Audi. Pero el jefe de Policía, Hugo Sánchez, aseguró que no se hizo una denuncia, sino que se pidió una constancia del hecho para iniciar una acción civil. El fiscal Arnoldo Suasnábar, ratificó los dichos de Sánchez, y explicó que Audi había sido denunciado por malos tratos, pero ninguna de las demandantes era Ruiz.
Si bien, el letrado y la Justicia se pasan la pelota, para buscar responsables de que esta masacre no se haya podido prevenir, ya es tarde: Otro hombre no entendió el significado de “no” (no va más, no quiero estar con vos) y quiso arrancar un “si” a escopetazos. Pero Ruiz no puede pronunciarse, quedó callada para siempre.
El asesino de Peñaflor era policía, en cambio el de Chaila habría tenido problemas con la Justicia. La hija de Ruíz era policía y tampoco pudo hacer nada. Todos son piezas de un rompecabezas social que no termina de armar una solución para este flagelo.
El 21 de mayo de 2006 Amnistía Internacional publicó un informe  sobre la violencia contra el supuesto “sexo débil” que arrojó que al menos una de cada tres mujeres fue golpeada, obligada a mantener relaciones sexuales o sometida algún tipo de abuso en su vida y, por lo general el autor de los abusos es un familiar o un conocido.
En Argentina, una mujer es asesinada cada dos días y la mitad de los crímenes son cometidos por sus parejas, según un estudio realizado por la ONG Red Solidaria, en base a pedidos de auxilio de víctimas de la violencia.
La  organización indicó que cada dos horas una mujer se comunica con un servicio de ayuda telefónica, pero sólo llama el 10% de las que sufren violencia.
"Se cometen más de 200 crímenes contra mujeres cada año en Argentina y la mitad corresponden a asesinatos perpetrados por sus parejas", señaló la Red Solidaria en un comunicado.
La realidad es que no importa que uno sea hija de un funcionario, empleada estatal, esté emparentada con la Policía o sea una simple ciudadana, hoy en el siglo XXI el ser mujer seguiría siendo una desventaja,  nuestra negativa parece ser todavía ambigua. El “no”, no tiene matices, no tiene partes, es simplemente “no”.  
 
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