 El pasado martes 20 Rusia enterró 108 mineros que murieron, asfixiados bajo tierra, tras una explosión de gas. La noticia, pese a ser triste, fue aligerada por la distancia. Era en Rusia; era en Siberia. El miércoles 21, a tan sólo 24 horas, la sociedad tucumana vivió su propio desastre. Tres obreros perecieron, cuando fueron aplastados por una pared que les cayó encima. Pese a no ser cientos de trabajadores, tres hombres bastaron para disparar un dolor y bronca infinitos. Por Luciana Poliche
Dos millones seres humanos mueren cada año a causa de enfermedades y accidentes relacionados con el trabajo, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del año 2.000. Es decir, que fallecen más de 5.000 por día, y que por cada accidente mortal hay entre 500 y 2.000 lesiones. El doctor. Jukka Takala, director del Programa InFocus de Seguridad y Salud en el Trabajo y Medio Ambiente (SAFEWORK), indicó, en un informe, que unos 270 millones de trabajadores al año se veían implicados en accidentes del trabajo -de los cuales unos 360.000 eran mortales y, lo que es peor, 12.000 de los fallecimientos anuales corresponden a niños que trabajan en condiciones peligrosas. La OIT afirma que sería posible prevenir un 80 por ciento de los fallecimientos y accidentes ligados al trabajo si todos los Estados Miembros de la organización aplicaran las mejores estrategias y prácticas de prevención de accidentes. En Argentina, los accidentes de trabajo aumentaron durante 2005 un 15,3 por ciento, y también subieron como proporción de los trabajadores asegurados. Los accidentes fatales -857 trabajadores-, por su parte, subieron un 6,6 por ciento, pero bajaron con relación al padrón total del sistema, de acuerdo a las cifras de la Superintendencia Pero los datos no miden las causas miden las consecuencias, como manifestó el Superintendente de Riesgos del Trabajo (SRT), Héctor Verón al diario Clarín, el 26 de diciembre de 2006. "Las estadísticas no alcanzan a medir y explicar el estado de las condiciones y medio ambiente en los lugares de trabajo. Necesitamos, entonces, programas de prevención, de fortalecimiento de la inspección, de capacitación, de investigación, sumados a las acciones de control y regulación del sistema de riesgo del trabajo". Según el superintendente, la suba de los accidentes se debe a la débil participación de los trabajadores a nivel de las empresas a la hora de reducir la accidentabilidad y mejorar la salud y seguridad en los establecimientos. Y también a que las empresas externalizaron sus responsabilidades con el hecho de pagar a una ART (aseguradoras de riesgos del trabajo). “Son disciplinados creyentes de aquella propaganda que decía: 'preocúpese de la producción que nosotros nos preocupamos de la prevención'. Y esto ha sido absolutamente nocivo, la prevención se hace en las empresas, se requiere un real involucramiento de los empleadores", aseguró Verón, en esa oportunidad. En General paz al 900, donde ocurrió el derrumbe, los obreros que sobrevivieron declararon que trabajaban con el agua hasta la cintura. A su vez, las ART calculan que la cantidad de juicios contra el sistema de riesgos de trabajo tuvo un crecimiento del 80% en 2006, en relación con 2005 -al saltar de 6857 a 12.282-, las compañías de seguros ya proyectan que en 2007 se iniciarían 18.750 litigios. Los número son ilustrativos pero la realidad es compleja. En la teoría todo siempre debe funcionar. Pero, en un país cuya economía está dañada desde hace décadas, el trabajo en negro sigue siendo un mal difícil de erradicar, el fantasma del desempleo ronda constantemente y los controles son laxos (no por nada existe en Marcos Paz y 25 de Mayo un edificio inclinado), hace que gente acepte malas condiciones laborales, para poder ganarse el pan, como sostuvieron las familias de las víctimas. A su vez, tanto, el director de Catastro municipal, Eduardo Cárdenas, como el secretario de Obras Públicas, Luis Lobo Chaklián, declararon a la prensa que luego de que se autoriza el inicio de la obra, se confía en quienes hacen el proyecto y ejecutan la obra. De ser así, es lamentable que existan empresarios que se aprovechen de la situación y cuya riqueza, se base en escatimar recursos para el bienestar de sus empleados. Ya lo decía Santo Tomás Moro, en Utopía, para referirse a quienes detentan el poder: “En efecto, vivir uno entre placeres y comodidades, mientras los demás sufren y se lamentan a su alrededor no es ser gerente de un reino, sino guardián de una cárcel” de Riesgos del Trabajo (SRT).
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