 por Sebastian Angel
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Los enfrentamientos mediáticos entre militantes kirchneristas y conductores televisivos sin dudas ha dado que hablar. Los pedidos de seguridad y control sobre cortes de calles no son bien tomados por los dirigentes piqueteros.
Entre dimes y diretes se han mantenido esta semana los afamados conductores televisivos Marcelo Tinelli, Susana Giménez y Mirtha Legrand con el dirigente piquetero Luis D'elía.
Ya Tinelli y Legrand venían pidiendo un mayor control sobre quienes cortaban arterias principales de la ciudad de Buenos Aires que, por estos días, se ha encontrado sumida en paros, cortes y protestas catalogadas, por la misma presidencia y allegados, de "rentadas".
De un momento a otro el vaso se derramó. La responsable de hacerlo fue la conductora Susana Giménez, quien instó a "reprimir", aduciendo, en palabras de ella: "no se puede tomar un país, no se puede cortar las calles. Si no se reprime, es un caos. Andá a cortar la 5ta Avenida en Nueva York o Champs Elisée en París; viene un camión de agua y te barre".
Las declaraciones bastaron para que el dirigente D'elía saliera al cruce, quien ninguneo a quienes se habían encargado de criticar las reacciones del Gobierno ante las marchas que no dejaban circular a los miles de habitantes que tan solo quieren ganarse la vida y vivir tranquilamente, acusándolos de apoyar a la derecha cavernícola, de querer la vuelta de los militares y uno que otro disparate. Todo esto por un pedido de mejores condiciones de vida, de mejores condiciones para los ciudadanos.
Hay algo cierto, y es que el derecho a la huelga existe. Pero el derecho de unos termina donde comienza el de otros, palabras que fueron bien utilizadas por el conductor de Showmatch.
Está claro que quizá quienes toman la batuta y hacen suerte de voceros de la sociedad, no sean de la simpatía de muchos, pero el pedido que hacen es legítimo y no puede ser puesto en duda ya que lo vivimos a diario. No hablo solo de los cortes de calle, no es de lo único que se habla, solo fue el detonante. El trasfondo de todo esto es la inseguridad, la cual ha teñido de malestar, y en los peores casos de sangre, nuestra vida cotidiana. Pregúntenle a Cáceres, que aun sigue internado y que, de salir, tendrá secuelas permanentes. Pregunten a la madre de la joven que fue violada por ocho menores de edad, no uno... ocho. Y el menor de los atacantes, de tan solo 11 años. Consulten a la madre de Marita Verón, que a causa de la inseguridad perdió una hija, a los padres de tantas criaturas que fueron secuestradas, violadas, maltratadas e incluso asesinadas. ¿Falta algo más?
El personaje más nefasto de este último tiempo, que abre la boca solo para inspirar declaraciones clasistas y llenas de resentimientos y recelo, y que saca en cara que quienes critican nunca hicieron nada por la sociedad, es a quien deseo preguntar: ¿Qué ha hecho usted? ¿Acaso dona algo los miles de pesos que gana por mes a alguna causa noble? ¿Acaso vela por la seguridad del país? ¿Acaso promueve la No Violencia? ¿Acaso sabe el significado del concepto "No Violencia"?
¿Por qué no hablar de inseguridad? De mejoras en las leyes para no dejar salir a quien mata, controlar a quien roba, no dar por dar sino inculcar una cultura del trabajo y vida digna ¿Por qué se debe conformar a los más vulnerables a recibir todo de arriba? ¿Nadie pensó en que es eso quizá lo que los hace sentir diferentes? ¿Lo que los hace sentir menos dignos y delinquir?
La educación empieza por casa, pero pareciera que no conviene promoverla. Esto parece una fábrica de sufragantes los cuales se movilizan por un bolsón, como ferrocarril impulsado por carbón. ¿Hasta cuando la gente se deja minimizar? No se puede tapar el sol con un dedo, no puede ser que chicos de 13 años, e incluso menos, representen un potencial peligro para la sociedad. No nos escandalicemos cuando se pide mano dura hacia delincuentes menores de edad, porque esta es la realidad en la que vivimos. Seguramente hay otras formas de reformar un delincuente, pero nadie las ha pensado aun.
Algo está pasando... o algo no se está haciendo...
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