Aparecieron con Duhalde y se transformaron en un paliativo a la indigencia que castigaba al país desangrado por la crisis del 2001. Llegaron a 2,5 millones de planes repartidos en toda la geografía nacional. Desde aquellos tiempos hasta la fecha fueron cuestionados y hasta utilizados como prebendas políticas. Roberto Lavagna anunció su final. El ministro de Economía de Duhalde y ahora de Kirchner aseguró en un almuerzo con miembros de la Asociación de Empresarios Argentinos, que los planes Jefas y Jefes de Hogar serán reemplazados por subsidios directos al desempleo. El timonel económico del país marcó diferencia entre el sector con posibilidades de empelo, que tendrá un subsidio con capacitación y de duración limitada, y los que están marginados. Se estaría analizando la posibilidad de implementar un subsidio directo a la niñez que implica asistencia a la salud y a la educación para los hijos de desocupados.
En Tucumán una encuesta realizada por
Quorum en febrero de este año, mostró que el 70,43 por ciento de los encuestados estaban en contra de este tipo de asistencia. Paradójicamente esta tendencia se sostenía en todos los estamentos socio-ecónomicos incluso en los que son beneficiarios de estas ayudas.
El desafío radica en como imponer nuevamente una cultura de trabajo y de oportunidades. Una sociedad que durante años sostuvo una teoría mercantilista difícilmente pueda reestructurar una base productiva. Hoy en esta provincia la mano de obra especializada desaparece cotidianamente con el paso biológico de la vida. Las universidades e instituciones terciarias preparan para el mercado comercial y muy poco sustentan un crecimiento que plantee el trabajo de la producción y el valor agregado. Los jóvenes sueñan con ser médicos, abogados o contadores y muy pocos se plantean el desafío de buscar alternativas que lo inserten en un mercado laboral que hoy pide a gritos mano de obra especializada. Las industrias pesadas (azúcar, limón) se nutren de obreros que superan promedio los 40 años, y en las escuelas técnicas la falta de una práctica activa las transforma en obsoletas.
Quizás una muestra de esta realidad sean los Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo donde los obreros que se resisten aún a su cierre son mayores de 50 años.
La pregunta entonces es donde insertar a estos millones de desocupados que carecen de capacitación y formación laboral. Que fueron durante décadas subvencionados por un estado incapaz de estructurar un modelo de país y por años el instrumento de la demagogia y las prebendas...
Por estos días el gobierno nacional, decidió salir del asistencialismo para dar un paso hacia la productividad. Sólo resta saber cual será el camino elegido y admitir que el fracaso rondará a la vuelta de la esquina, agazapado en la mediocridad que durante años se apoderó del país.