Por primera vez desde su creación Fuerza Republicana no participará de una elección en la provincia. La decisión del partido creado a imagen y semejanza de los Bussi desnuda la realidad. La peor crisis interna desde su conformación.
Atrás quedaron los tiempos de las “excelencias” del general de la dictadura y la sangre nueva que ingresó al partido se diluyó entre abandonos y deserciones. El partido siempre se caracterizó por ser expulsivo de sus dirigentes. Desde Josefina Fariña hasta la fecha, siempre fueron más lo que abandonaron que los que llegaron.
De los “paladares negros” del general sancionado pocos quedaron con su hijo menor. El partido que nació con el influjo de Antonio Bussi, parece extinguirse con su renuncia, dejando en claro que nunca llegó a consolidarse como una estructura partidaria sino que estuvo más cerca de ser un bien de familia.
Hoy que el padre se fue, los hijos pelean por su herencia…
Asi las cosas, en esta provincia de “temblores”, la oposición se asemeja a la nada. La crisis de los partidos afectó hasta al Justicialismo que busca sobrevivir acompasándose a los designios del gobernador. El radicalismo sigue en caída libre cercado en su comité dirimiendo peleas internas que poco o nada tienen que ver con el sentimiento de la gente.
Los partidos minoritarios estrenan siglas cada vez que hay un comicio sin lograr superar el dígito en la porcentulaidad de los votos.
Alperovich camina sólo hacia las elecciones de Constituyentes, a sabiendas que la soledad puede ser mal consejera a la hora de definir la futura Carta Magna de la provincia.
Una Constitución necesita de todas las voces para ser armoniosa, con una sola voz no basta para contener 1.400.000 gargantas…